#Review “Dela mano de Margarita” de Gloria Alegría Ramírez

Gracias a Edebé hoy puedo contarles de este libro que está en mi poder hace unos meses y que leí a los pocos días, pero que fui incapaz de reseñar hasta hoy, porque tocó mi fibra sensible como hospitalizada y como una adulta recién egresada que hizo su práctica en un lugar monumental.

Sinopsis: A través de esta novela, conocemos de primera mano y desde dos perspectivas complementarias, la de la hija y la de su madre trabajadora, la dolorosa experiencia de la hospitalización prolongada. Esta novela aborda las diferentes y dolorosas consecuencias que provoca la violencia intrafamiliar: una adolescente que no soporta el maltrato de su padrastro hacía su madre. La contención y la soledad se disputan cada línea y minuto de lectura, reflejando los diversos vaivenes de la desesperación y la impotencia.

No estoy calificada para hablar de situaciones de violencia, porque no soy asistente social o de ninguna carrera relacionada al área de salud donde están capacitados para ello. Soy una persona complicada con estudios en pedagogía, administración y ahora, en comunicaciones, así como pueden leer, no tengo cómo hablar de este más que desde una experiencia de vida y sobre la hospitalización: desde las relaciones que se forman en esa hermética comunidad a la relación trabajar paciente y como no se puede evitar relacionarse con quienes necesitan de ti, te lo exigen con pataletas y pucheros.

Egresé de un liceo comercial hace tantos años que de verdad ya no los recuerdo y traté de hacer la práctica en varias corporaciones  grandes, pero era incompatibles con mis estudios, has que un día me dijeron que me tenían el lugar indicado para mí, porque yo era servicial, amistosa y sabía guardar secretos. Accedí, fui a la entrevista y quedé trabajando (práctica). Entré el día 11 de septiembre a la Corporación de ayuda a niños con cáncer, mejor conocida como COAYUDA, y todavía en esa época en ciertas zonas de Santiago quedaba fuera del control, no fue presagio de nada, sino fue un despertar del sueño juvenil de que todo es bonito, aunque nunca mi vida ha sido nada bonita, me di cuenta que en el presente de mi vida y la de muchas otras era mucho peor.

Ahí conocí muchas familias que llevaban una vida jugando al malabarismo con el dinero, el tiempo, la familia y la salud emocional y física de todo un conjunto. La mayoría son de la zona norte de Chile, créanme que las minas, las hidroeléctricas y demases causan efectos tan duros como el cáncer, pero seguimos ciegos o nos hacemos los locos hasta que nos toca en las narices. A diario veía a mamás que se amanecían en una diminuta sala de espera del área de oncología, está fuera de las salas de quimioterapia , descanso del personal y las habitaciones de los niños a la espera de su cirugía, ese lugar era frío incluso en verano, podías palpar, ver claramente las ojeras. Sus cuerpos cambiaban como los de sus hijos, adelgazaban y envejecían. Todos ahí aprendían a superar de una manera u otra las largas estadías y los problemas, pero eso más bien es la armadura que aprendes a construir -yo no fui capaz- para ayudar a tu familia.

Yo conocí a una Margarita, era  (?) alegre y hermosa. También conocí a mi princesa Natalia, que logró conquistarme. Siempre estaba enojada y no la culpo, estar tan enferma y lejos de tu hogar, además de no hacer nada de lo que te gusta es brutal. Amaba que le pintaran dibujos de Disney y se los llevaras, las barbies y los vestidos. Siempre la conocí con su pelo rapado y el único día que la vi feliz fue para su cumpleaños que compartió con sus compañeros de habitaciones y piso, eso incluye a mis jefes, doctores, enfermeras y damas de verde. Ahí te haces familia y un lazo eterno aun si no lo quieres.

¿A que voy con esta historia?

La historia transcurre en los años sesenta, en un país que no existe en la actualidad, pero existe en estas pequeñas comunidades. Cuando son testigos presenciales del diario vivir aprenden qué callar y cuándo hablar o denunciar. Guardar secretos es primordial, hasta el día de hoy me guardo todo lo que vi y no se debía hacer o decir, pero que era necesario, tal como se vive en esta novela…sinceramente debemos seguir viviendo fuera de la pantalla y escuchar cuando alguien necesita desahogarse, pero sin juzgar, actuar sin pedir nada a cambio. Esta novela es la clase de historia que te recuerda lo qué significa solidaridad, comunidad y familia.

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